Viajar es una experiencia que enriquece la vida de las personas, permitiendo el encuentro con nuevas culturas, costumbres y paisajes. Sin embargo, no todas las personas viven los viajes de la misma manera. Para quienes forman parte del espectro de la neurodiversidad –como individuos con autismo, TDAH, dislexia, altas capacidades, ansiedad social, entre otros–, la experiencia de viajar puede representar tanto una oportunidad de crecimiento como un desafío lleno de barreras.
En un mundo donde el turismo se posiciona como motor de intercambio cultural y desarrollo económico, es fundamental reconocer estas diferencias y trabajar hacia una oferta turística verdaderamente inclusiva.
Las personas con neurodivergencias suelen enfrentar obstáculos que muchas veces pasan desapercibidos:
Cambios de rutina y entorno: Las modificaciones en los horarios de sueño, alimentación o actividades pueden generar altos niveles de estrés y ansiedad.
Sobrecarga sensorial: Aeropuertos, estaciones, hoteles y atractivos turísticos concentran estímulos visuales, sonoros y olfativos que pueden resultar abrumadores.
Procesamiento de información: La necesidad de comprender indicaciones en otro idioma, interpretar mapas o adaptarse a sistemas de transporte poco familiares puede dificultar la experiencia.
Falta de apoyos específicos: Aún son pocos los aeropuertos, líneas aéreas o prestadores turísticos que cuentan con protocolos y personal capacitado para atender necesidades neurodivergentes.
Iniciativas y avances hacia un turismo más accesible
A pesar de estas barreras, en los últimos años han surgido iniciativas que representan un avance significativo:
Capacitación del personal en aerolíneas, hoteles y agencias para reconocer y atender necesidades de clientes neurodivergentes.
Espacios tranquilos o “salas sensoriales” en aeropuertos internacionales y parques temáticos, diseñados para reducir la sobrecarga de estímulos.
Material informativo adaptado, con pictogramas, lenguaje claro y accesible, así como aplicaciones móviles que facilitan la organización del viaje.
Programas de concientización impulsados por destinos turísticos que buscan posicionarse como referentes en inclusión.
La importancia de la empatía y la planificación
Si bien los avances institucionales son esenciales, la experiencia de viajar también puede transformarse positivamente mediante empatía, comprensión y planificación adecuada. Incluir tiempos de descanso, anticipar itinerarios con información visual, preparar a la persona para los cambios de rutina y contar con apoyos emocionales son estrategias que reducen significativamente la ansiedad y facilitan la vivencia del viaje.
El turismo tiene la capacidad de abrir fronteras, generar encuentros y construir puentes entre culturas. Pero para que cumpla verdaderamente con este propósito, es necesario que sea accesible y enriquecedor para todas las personas, sin excepción.
La inclusión de las personas neurodivergentes en el mundo de los viajes no solo es un imperativo social y ético, sino también una oportunidad de innovación y diferenciación para la industria turística. Un turismo que abrace la diversidad es un turismo más humano, más justo y más sostenible.
Porque cada persona, con su manera única de percibir y habitar el mundo, merece vivir la experiencia de viajar en plenitud.